Algunas madrugadas revivo.
Como
una leyenda popular,
Que
muchos piensan que no existe,
Que
nadie cree real.
Tú
me mataste hace un poco de tiempo.
Pero
hay noches en las que sin dormir,
Despierto
en mi cama como un fantasma,
Que
camina con la espalda sobre ella,
Desde
la esquina norte hasta la esquina sur.
De
espalda también camino a ti,
Hacia
atrás en la línea del tiempo,
Como
carrito de cuerda.
Quisiera
ponerme ojos en los talones,
Arrancármelos
de la frente,
Donde
no me hace falta.
No
quiero tropezarme,
Con
recuerdos de lo que fuimos,
O
ideas de lo que no fuimos.
No
quiero morir de nuevo.
Ni
tomar otra vez ese veneno,
Aún
se siente amargo y fresco,
Todo
lo que en sueños fuimos.