domingo, 26 de mayo de 2013

bLufF oR mOnStEr

Amigos, compañeros y conocidos: Aunque no es el medio adecuado, aprovecho este espacio por el alcance en masa del mismo, quiero comunicarles a manera de de despedida, que como soldado clase 87 de la 31ª Zona Militar del Cuartel General, respaldado por Secretaría de la Defensa Nacional; me enlisto a voluntad propia al Ejercito de los Estados Unidos Mexicanos, donde considero puedo servir de mejor manera a la Patria, bajo el más puro sentimiento nacionalista que solo nuestros dirigentes políticos logran defender con pasión. Es pues, que bajo esta pasión que me envuelve me voy a defender mis ideales con el mismo fervor que expresara el “Che Guevara” en su carta a Fidel.

Solo me resta expresarles este imprevisto y precipitado adiós a unos pocos y otros muchos, que estoy seguro no me creerán por la fama de mentiroso con la que de manera incorrecta me han calificado, les doy este adiós que el tiempo hará retroactivo.

jueves, 16 de mayo de 2013

eL cOlOr De La NoChE

Me encanta el color ónix de la noche, me parece perfecto porque sobre él delineo tú rostro con hilos blancos que salen de mi mente...dibujo esa curvatura de tus labios que aparecía cuando evitabas sonreír.

Me encanta la noche porque me presta las estrellas que pongo dentro de tus ojos para emular el brillo de ellos. Me encanta la noche porque recorto líneas de ella para recrear tus cabellos. Me encanta la noche porque con las sombras le doy el matiz exacto al relieve de tu nariz.
Me encanta la noche porque es silenciosa y me permite escuchar en el viento tú dulce e inconfundible voz. Me encanta la noche porque le sirve como puente a mi imaginación que sale diariamente a tú búsqueda; y siempre logra encontrarte y traerte...lo sé, porque no hay noche alguna en que yo no te sueñe.

tIeMpO dE PaRtIr

En verdad siento mucho estas palabras. No pido que las entiendan, más sí que acepten mis disculpas anticipadas por sí nos tocara separarnos.

Estoy a punto de emprender un nuevo viaje. A diferencia de viajes anteriores en los que iba con enormes maletas atiborradas de cientos de cosas queridas pero innecesarias; esta vez el equipaje será ligero pues sólo constará de una pequeña maleta en la que he... de llevar únicamente lo esencial para mí.

Los humanos tenemos la absurda costumbre de guardar cosas para un impreciso después que normalmente nunca llega; zapatos que nos pondremos luego, ropa que usaremos más adelante; entre otras muchas cosas aplazadas. Nos resulta enormemente complicado desprendernos de miles de asuntos cuando hay que permitir fluir las cosas como un ciclo natural de vida que se cumple; dejar que se vayan o en su defecto soltarlas. Personalmente me fue difícil decidir este viaje al pensar que debía desprenderme de todo aquello a lo que están o estuvieron ligados mis sentimientos, pero no hay mucho espacio ni margen de maniobra, sin mencionar que el equipaje debe ser ligero para poder llegar al destino que no es precisamente un lugar sino un estado de consciencia. Este viaje es hacía adelante pero no en sentido espacial, no va a algún lugar, más bien es un viaje en el tiempo hacía un punto en el futuro.

fUeRzA InViSiBlE

A veces creo que en cada aspecto de la vida existe una fuerza invisible que nos dificulta y hasta cierto punto nos impide avanzar.

Cuando intentamos alcanzar una meta, un objetivo, un sueño; aparece esa fuerza negativa que nos complica seguir adelante. Inclusive ya estando en movimiento esa fuerza nos puede frenar y hasta hacer retroceder. Es una fuerza de resistencia parecida al efecto que tiene la inercia en una subida cuando se trata de alcanzar la cúspide corriendo con todas nuestras energías; poco a poco la velocidad va disminuyendo.

Lamentablemente esa fuerza en contra es una constante y aunque no queramos, cuando deseemos lograr algo tendremos que luchar contra ella.

Sin embargo cuando esa fuerza negativa aparezca en nuestras vidas, intentando evitar que logremos alguna proeza; tratemos de no rendirnos jamás sin importar lo difícil que sea, y por ningún motivo debemos abandonar la lucha sino que debemos esforzarnos aún un poco más; porque creo también que esa fuerza invisible es igual a la resistencia que opone la gravedad en un cohete, cuando éste intenta abandonar la atmósfera terrestre, deteniéndolo durante gran parte del trayecto hasta que el cohete alcanza un punto de gravedad cero y supera esa fuerza de resistencia.

He ahí la recompensa al sacrificio de no dejar rendirse nunca, porque tal vez aunque sea muy difícil continuar puede que estemos a punto de alcanzar en nuestras vidas la gravedad cero.