jueves, 16 de mayo de 2013

tIeMpO dE PaRtIr

En verdad siento mucho estas palabras. No pido que las entiendan, más sí que acepten mis disculpas anticipadas por sí nos tocara separarnos.

Estoy a punto de emprender un nuevo viaje. A diferencia de viajes anteriores en los que iba con enormes maletas atiborradas de cientos de cosas queridas pero innecesarias; esta vez el equipaje será ligero pues sólo constará de una pequeña maleta en la que he... de llevar únicamente lo esencial para mí.

Los humanos tenemos la absurda costumbre de guardar cosas para un impreciso después que normalmente nunca llega; zapatos que nos pondremos luego, ropa que usaremos más adelante; entre otras muchas cosas aplazadas. Nos resulta enormemente complicado desprendernos de miles de asuntos cuando hay que permitir fluir las cosas como un ciclo natural de vida que se cumple; dejar que se vayan o en su defecto soltarlas. Personalmente me fue difícil decidir este viaje al pensar que debía desprenderme de todo aquello a lo que están o estuvieron ligados mis sentimientos, pero no hay mucho espacio ni margen de maniobra, sin mencionar que el equipaje debe ser ligero para poder llegar al destino que no es precisamente un lugar sino un estado de consciencia. Este viaje es hacía adelante pero no en sentido espacial, no va a algún lugar, más bien es un viaje en el tiempo hacía un punto en el futuro.

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