Al pasar junto a ti, de perfil pude ver
una comisura en tu boca dibujada,
pequeña; pero suficiente para saber
que se trataba de una sonrisa conocida.
Deseaba comprobar en ese instante,
que fuera igual a la de mi recuerdo,
pero el pasado se volvió presente
e hizo aún más grande mi miedo.
Quise encontrarme con tu mirada,
mas sentí que si tenía esa osadía;
me partiría a la mitad una espada
o que ahí mismo me desmoronaría.
Preferí, cobarde seguir mi camino,
para no caer en esa tentadora celada
y que fuera el tiempo, el azar o el destino;
los que resolvieran tan peligrosa duda.