A veces creo que en cada aspecto de la vida existe una fuerza invisible que nos dificulta y hasta cierto punto nos impide avanzar.
Cuando intentamos alcanzar una meta, un objetivo, un sueño; aparece esa fuerza negativa que nos complica seguir adelante. Inclusive ya estando en movimiento esa fuerza nos puede frenar y hasta hacer retroceder. Es una fuerza de resistencia parecida al efecto que tiene la inercia en una subida cuando se trata de alcanzar la cúspide corriendo con todas nuestras energías; poco a poco la velocidad va disminuyendo.
Lamentablemente esa fuerza en contra es una constante y aunque no queramos, cuando deseemos lograr algo tendremos que luchar contra ella.
Sin embargo cuando esa fuerza negativa aparezca en nuestras vidas, intentando evitar que logremos alguna proeza; tratemos de no rendirnos jamás sin importar lo difícil que sea, y por ningún motivo debemos abandonar la lucha sino que debemos esforzarnos aún un poco más; porque creo también que esa fuerza invisible es igual a la resistencia que opone la gravedad en un cohete, cuando éste intenta abandonar la atmósfera terrestre, deteniéndolo durante gran parte del trayecto hasta que el cohete alcanza un punto de gravedad cero y supera esa fuerza de resistencia.
He ahí la recompensa al sacrificio de no dejar rendirse nunca, porque tal vez aunque sea muy difícil continuar puede que estemos a punto de alcanzar en nuestras vidas la gravedad cero.
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