Esto está adherido a mí como una maldición,
Que no logro
sacudirme.
Como una
plaga que se alimenta de alegría.
Una sádica
plaga que no marchita gradualmente,
Sino que deja
crecer la felicidad lentamente.
Para después comerse
sus raíces y quebrarla de un solo golpe,
Con violentos
giros de esperanza y decepción.
Como una especie
de estira y afloje.
Que cada vez
estira y ahorca más,
Este último
tallo de ilusión.
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