martes, 25 de febrero de 2020

A.Z.


Me haces escribir a todas horas,
sobre un montón de hojas blancas,
sobre la mesa en la que sorbo el café,
sobre el suelo que van alcanzado mis pies
en los grande árboles que voy encontrando,
en el vapor que se eleva al medio día,
en las paredes de las casas sigo escribiéndote,
en el horizonte o la cajuela de los autos,
en la sombra que se extiende en la tarde.
Me haces escribirte a todas horas,
hasta cuando me habla la gente
escribo en su frente , en su cara,
en sus palabras que no entiendo,
en el silencio de la noche,
si pudieras ver como tengo rayado todo,
ya no encuentro donde poner tu nombre.
Hasta dentro de mi cabeza,
te escribo a todas las horas,
cuando sueño,
cuando cierro los ojos;
bajo mis párpados
continúo escribiéndote 
que  te quiero.

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