martes, 25 de febrero de 2020


Era lo que más me gustaba, la tranquilidad y la paz; se respiraba, se sentía, se veía en todas direcciones; en cada una de las puestas de sol, que se ahogaban en ese hermoso lago escondido, gigantesco, silencioso, de aguas azules y mansas.
Mi lugar favorito; cuántos pensamientos, cuántas reflexiones, cuántas ideas, cuántas respuestas medité allí. Y en ninguna de ellas pude imaginar lo que vendría en el libreto más tarde, bajo esas profundas aguas; vivían dormidos, abominables monstruos que iban a despertar.

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