domingo, 27 de junio de 2010

... cReO qUe Yo O uNa PaRtE dE Mí

Y al final de todo este complicado asunto, te has dado cuenta que no se puede escapar, por mucho que corras, vueles, ruedes, nades o te arrastres; cuando crees estar lejos, tan protegido que nada puede tocarte aparecen los fantasmas asesinando tu frágil existencia; después de algún tiempo logras razonar que quizá por eso se llamen fantasmas, porque siempre vuelven los mismos fantasmas de siempre y te resignas a que nunca podrás librarte de ellos; aunque toda la vida hayas predicado la lucha.

Pero ahora ya se han acabado las batallas memorables, las guerras internas, te incas ante tu propio demonio y claudicas piedad mientras conoces por primera vez el rostro apagado que no contrasta de la mirada sin vida de un hombre fracasado que observas a través de la venta de cristal.

Estas sin voluntad, como un títere al que se le han roto los hilos que le daban sentido a su existencia mientras solo pendes de uno; muy fino, casi imperceptible a la vista, estas en el nudo de una función de drama, recibiendo como basura los embates de los huracanes que te sacuden y te avientan con inmensa violencia.

Recuerdas cuantos momentos malos has tenido en tu escaza vida, buscas el más duro de tus recuerdos diluidos en el tiempo, pero te das cuenta que no llega siquiera a compararse con éste, vives en silencio el peor momento de tu vida, porque no quieres meter a nadie a este doloroso infierno.

Sin remedio te estas hundiendo en arenas movedizas que no lograste ver hasta que ya casi todo tu cuerpo estaba cubierto por ellas. Acorde a como piensas, luchas desesperadamente por librarte de ellas pero mientras más lo intentas más te hundes.

No hay ninguna maldita noche en la que no aparezcan las pesadillas, estas cansado, estas harto, una, dos, tres noches las hubieras soportado, pero éstas no parecen tener fin, comienzas a odiar a quien las origina, a quien esta desquiciando tu vida; es como si por las noches el inconsciente se desatara como un perro con rabia que empieza a arremeter con todo lo que hay a su paso, tirando cualquier inútil barrera que tú le impongas.

Pero aun así tu eriges murallas tan solidas como el silencio y comienzas a llenar el reloj con nombres, con verbos, con adjetivos, con sustantivos, con modales, tratando de no pensar, ocupando tu mente en cosas que te permitan estar fuera del presente, que te hagan olvidar en quien te estas convirtiendo pero nuevamente te percatas que no puedes escapar, es una sombra tras tu sombra que te abraza con una magistral técnica de yudo.

¿Por qué tu?, porque te esta sucediendo; porque te es imposible escapar de quien eres. Aun así quieres averiguar ¿qué mano invisible te forma y desforma como pedazo de plastilina? ¿qué mano invisible barajea tu destino con la habilidad de un tahúr?

Te preocupa si podrás salir de ésta y como irás a parar; sin duda ya es alto e irremediable el costo que estas pagando, entonces, ¿por qué ahora no quieres ser lo que siempre deseaste, qué te detiene Daniel, cuántas veces decías que querías ser malo, cuántas veces dijiste “hoy ha nacido un hombre malo, el que murió ayer solía ser bueno”? , quizá no tenias conciencia exacta de lo que eso significaba, y hoy que te das cuenta de que no cuestión de decisión, de un día, ni algo que suceda de la noche a la mañana, ahora te das cuenta que es un proceso que no puede volver atrás y te aterra saber que es poco a poco que te estas convirtiendo en ese ser ruin; pero no es el proceso que vives lo que te aterra sino la lentitud del mismo que ya continua por la inercia de las acciones pasadas que lo originaron, día a día sigues envenenándote con dagas que te torturan, intoxicando a tu cuerpo, a tu mente, a tu ser; de manera tan involuntaria como el proceso de respirar, con la diferencia que ahora respiras solo el dolor que flota en el aire y poco a poco te llenas de odio, de rencor, de ira, de incredulidad, desconfianza, de miedo, te estas volviendo corrosivo.

Ya lo sabes a la mala, las cosas no cambian, somos nosotros los que cambiamos, las cosas nos hacen cambiar, las personas, sus acciones, sus palabras, lo que hacen o dejan de hacer; ¿por qué cambiaste tú? por lo que dejaron de hacer admites pues lo demás son meras suposiciones, pero que importan ya, si todo es atemporal, todo esta fuera de tiempo o como otros podrían llamarlo: muerto.

Estudias detenidamente la combinación de los gambitos más suicidas dado que sabes que nunca volverás a ser el mismo. Empiezas a teorizar y te declaras muerto cuando después de algunos minutos llegas a la conclusión que hay personas que se mueren en el espacio y otros que se mueren en el tiempo. Empiezas a templarte como el acero, como las milenarias capaz de hielo de la Antártida.

Los golpes enseñan a través del dolor, a ti el dolor te ha hecho aprender, has aprendido que el mundo es una completa mentira, que esta lleno de apariencias y que hay mentiras que parecen muy verdaderas, tan verdaderas que algún día las creíste. Y aún cuando hayan cicatrices que pudieran recordarte quien fuiste, aún cuando hayan lesiones en tu cerebro, aún cuando las heridas que guardas en tu cabeza no hayan cerrado del todo y los recuerdos te sorprendan con la guardia baja, para ti ya todo es una maquiavélica mentira, una celada de la imaginación a la que no prestas atención ahora que has comenzado a moverte...

Vas en picada hacia abajo, hacia la izquierda en el plano cartesiano mientras eres consiente de lo infinito que son los números, pero aun así continuas adentrándote en el yang, en donde todo te sabe mejor, ahora puedes mandar al diablo todo, ya no te importa ser el monstro que ahora eres, mucho menos te importan las cosas, las personas, los valores, ya no tienes remordimientos al hacer las cosas que nunca pensaste hacer, al decir lo que nunca quisiste decir, porque con el a veces largo y el a veces lento transcurrir del tiempo te alejas de lo que alguna vez fuiste, has perecido junto con lo todo o lo nada de bueno que podía encontrarse en ti, ahora te haces vil. Ni un solo gramo se remuerde en tu conciencia, ya no te importa perdonar a quienes te han hecho daño, ni te importa ser perdonado si es que debieras serlo.

Ahora formas parte del mundo, eres una apariencia, una mentira, formas parte de este sistema enajenado y desquiciado que te proporciona la dosis diaria de veneno a la que ya eres adicto, y la que solo le da fuerza y sentido a tu existencia.

Todo tiene un costo, tienes que agarrarte de un sueño, de una persona, de alguna recuerdo, de alguna parte de tu vida; un sacrificio se tiene que hacer. Y ahora que ya nada te importa vas a cometer el error más absurdo de tu vida y te lo reprocharas durante todos los meses o años de tu muerte.

Erase una vez...

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