En mi cabeza solo existes muerta, como el recuerdo equívoco de lo que alguna vez llegaste a significar. A fuera de ese mundo no existes más, solo esta el cuerpo en el que alguna vez habitaste, un cuerpo que ya no significa nada, tan ausente de ti; puedo verlo o no verlo y ninguna de las situaciones causa sentimiento o emoción alguna en mí.
Ahora es un cuerpo que otro ser distinto ocupa, ahora es otra persona que no me interesa, una persona que puede hacer y deshacer su vida a su más puro antojo sin causarme ninguna alegría o tristeza; quien pudo causarme todo eso ya no forma parte de esta realidad, hoy no importa lo que esta persona distinta haga, si le va bien o mal es tan ajena a mi sentir.
Es cierto que la quiero; a la que ya no existe, es cierto que quise a la que murió, a la que me dejo caer, es cierto también que ese tiempo terrible ya se acabo. Pero es más cierto que ahora solo queda una copia mala de la mujer que yo quise alguna vez. Yo quise alguna vez a esa mujer que no volverá jamás; los muertos no resucitan; a los muertos solo se les piensa de vez en cuando.
Solo la muerte pudo mutilar la raíz de mis sueños, solo la muerte pudo arrancarte de mi. Pero queda la resignación y el recuerdo que tuve que esconder tras mis ojos y una tenue sonrisa.
La única forma que en la irónicamente vives en mi es muerta. Alguien me ha dicho que solo los locos sueñan y hacen esperanza e ilusiones con los muertos, y yo le he respondido que los cuerdos sabemos que los muertos no volverán.
Estas inmensamente lejos, en otra dimensión, no hay rastro ni sombra de lo que alguna vez fuiste tu en mi, ni siquiera en la copia que aun queda de ti; es como si nunca hubieras existido en ese cuerpo del que se han esfumado tantas virtudes. Todo dio un giro tan violento y radical similar a la vida y la muerte.
Tan violento y radical que te llevaste contigo todo lo que yo también alguna vez fui... todo lo que yo también alguna vez fui.
Te moriste, solo puedo pensar que te moriste; tu otro “yo” jamás lo hubiese permitido. Te moriste, solo así puedo entender que me dejaste caer; solo así puedo explicármelo.
Tu te despediste, yo me despedí, ambos nos despedimos sabiendo que íbamos a morir.
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