viernes, 11 de junio de 2010

ePiLoGo: tRaS lA SoMbRa vIeNe La LuZ


Tal vez sean innecesarias las palabras, quizá hasta estén un poco fuera de lugar y contexto. Hoy, más dueño de mí, con un autocontrol robado que debe pertenecer al papa, ahora ya con la cabeza fría y los sentimientos reposando ecuánimemente como las mansa olas de la mar; he escogido este día para darle el fin simbólico al fin de algo literal.
Hoy que las palabras no hacen daño a nadie, he optado por ellas creando estas parcas líneas que de ninguna manera es una despedida a la persona, solo es un adiós a una ilusión que ya se ha marchado, hoy solo vengo a hablarle a los muertos que se no pueden escucharme, hoy solo vengo a ver como una historia se descompone en una tumba que yo mismo cavé y sepulté.
Así como la gente hace con sus difuntos, hoy solo vengo a este cementerio de sueños rotos a visitarlo y sentirme más cerca de él, a platicarle de los momentos que fueron; de los planes que no fueron. He escogido un día homologo para incinerar de memoria este sueño marchito por muerte natural, por accidente o por suicidio; de cualquier forma que haya sido, carece de importancia ya.
Respecto a ti, sucede todo lo contario, llena de cualidades que te hacen ser única y especial, pude equivocarme en todo menos en eso, a ti te digo que te estimo y vengo hasta este espacio agradecerte con todo el corazón por ultima vez el hermoso tiempo que pasamos juntos durante esta travesía que ha llegado a su final, a ti que iras por el mundo iluminando con tu luz a los que te rodean, desplazando la oscuridad de los túneles, guiándolos con tu suave voz tan bien como una vez lo hiciste conmigo.
Yo en cambio me quedo aquí, no sé donde pero sé que saldré; aunque de no ser así cuéntale algún día a alguien sobre una historia inmortal, sobre alguien que a cada día, hora y segundo estrellaba sus palabras contra una muralla a la que nunca puso en peligro de caer, sobre alguien que pudo haber usado su mismo cuerpo como ariete pero lo mató el desaliento.
Si, yo me quedo aquí, en este lugar con efecto astronauta, sintiéndome de cabeza, flotando con el mundo al revés, moviéndome mecánicamente y sin sentido, encerrado en una burbuja; entumido y sin saber que hacer. Es como si hubiera amanecido en otro cuerpo, en otro lugar, en otra época... no sé como empezar a funcionar, solo la inercia me mueve, solo la inercia que me dice que estoy vivo.
Solo sé que he despertado y las pesadillas se han hecho realidad, aunque la realidad no se compare a las mas terribles de ellas. Me siento mal, siento que quiero vomitar algo que me ha hecho mal, algo dulce en forma de momentos que al evocarlos involuntariamente taladran mi cabeza, esos dulces momentos que evito a como puedo, en donde puedo; pero no pasa ni medio segundo y ya el dolor agudo me golpea sin piedad nuevamente y caigo en la cuenta de que otra vez sin querer un nuevo recuerdo asecha como criminal, escondiéndose en sitios de donde no los puedo arrancar.
Hasta he envidiado a mi lenta y vieja computadora, ojala así de simple funcionara yo, como la tecla “delete”; más no me quejo, lo hago bien y rápido, la diferencia gravita en que la maquina no sé bebe su propio dolor. Pero pasa el tiempo y con él siento que gano, las horas son como días, y yo empiezo a ser viejo.
No duele porque sea lo peor que me pasa, sino porque pintaba como lo más bello, no duele porque se acaba sino porque se evapora el esfuerzo de noches interminables en los que el ruido de una hamaca me hacia construir sueños para un futuro que descansaba sobre nubes de papel. Duele por tantas letras, palabras, líneas, instantes, duele por rendirse ante los verdugos que sonríen haciendo rodar la cabeza de sueños muertos en vida. Más una vez más saldré adelante con el triunfo hecho sonrisa, sin importar cómo: yo sé que podré; quiero tomarle una fotografía a mi alma y revelarla en el futuro para burlarme de mi mismo porque se que volveré a sonreír una vez más aunque hoy muerda mi más falsa sonrisa.
Pero vuelve a doler una vez más cuando pienso en el futuro, cuando pienso en el futuro de una historia que todavía va escribirse con momentos y lugares. Duele porque sin duda va a escribirse pero con un nombre diferente, duele porque de nada me sirvió aprender que no solo en el abecedario la “h” venia antes que la “r”, duele porque ya no será más...
Pero si de algo sirve, no me quedo solo, me dejas algo grande e importante, tan fuerte como la seguridad que hoy me envuelve: la fuerza de Sheccid... y yo me siento imparable.
Se ha acabado el tiempo de vistas; me gritan, me levanto, camino y volteo para despedirme de mi sueño inerte por última vez, más no consigo verlo; solo alcanzo a leer borrosamente el epitafio de la cripta que versa...
“hoy la señora de las flores no venderá lilis”
Pd1: Y la paz vuelve al alma, las horas recobran su compostura y el tiempo ya no tiene prisa. El sentido se abraza a la vida y si por si acaso fuera necesario una disculpa vuelve a mis labios a mi mente tu nombre.
Pd2: Y aún una parte de mi quisiera escribir cosas diferentes.

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