Hay veces como ahora, en las que el oxigeno quema mis pulmones y el aire desgarra mi piel.
Esas mismas veces quiero tomar mi vida, arrugarla y echarla a un cesto de basura; como a una hoja de papel que no me sirve más.
Me pesa mil toneladas la cabeza y en la frente un mar en plena tormenta que solo me deja pensar que quiero todo termine de una buena vez.
Hoy deseo abandonar para siempre toda empresa, sueños, ideas, esperanzas, recuerdos y mi ser mismo.
Porque hay veces como ahora en que la vida mata. Tortura agónica e interminable.
Hay veces, muchas veces, en las que deseo morir, pero nunca como esta vez. Desafío la altura y pongo a prueba mi equilibrio, de pronto...
Ya no existo más.
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