Tengo demasiado que agradecerte y nada que reclamarte, has sido muy
especial, incluso creo que me quedaría corto al mencionar únicamente ese adjetivo, realmente has sido de la
mejores cosas que me he encontrado por este camino que yo no escogí seguir; y no
había cobrado consciencia de todo esto que has significado para mí, hasta ahora
que estas a punto de morir.
Dentro del balance resulta ser positiva mi relación contigo. He
aprendido, me has enseñado a no ser tan confiado, a ser un poco más reservado,
a disfrutar más del presente y ocuparme menos del futuro, me has traído risas,
alegrías, desvelos, disgustos, momentos indelebles, retos por cumplir, me has
presentado hologramas de ella, representaciones del amor, me has enseñado el
remedio infalible contra el desamor, me has dado mayor experiencia, una sangre
más fría.
De verdad que tengo mucho de lo cuál sentirme satisfecho por todo esto
que has hecho por mí, siempre habías sido color gris y ahora te veo marcado con
el signo de lo superior. Gracias por brindarme estos últimos días de tu vida y
haber traído en ellos el principio de algo grandioso.
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