jueves, 12 de julio de 2012

mI dIoS eS mUjEr


Vuelan los días, mueren las horas, huyen los minutos, cuento los segundos... y no veo el momento ni el lugar. A mi Diosa parece habérsela tragado los cielos. Tal vez victima de un secuestro a cargo de los ángeles o quizá simplemente se aburrió de los asuntos terrenales.

A mi Diosa parece habérsele olvidado la existencia de la tierra, la existencia de este desdichado ser, a mi Diosa parece habérsele olvidado mi condición de mortal... no sabe que me estoy muriendo.

Ha pasado el tiempo y no la veo ni sé de ella, pero creo que le va muy bien y me siento alegre. Algo inexplicable me dice que el universo conspira a su favor, por eso sé que esta bien e incluso que estará mucho mejor.

Sin más razón que la de evocarla y hacerle saber que para nada son fáciles los minutos en los que ella esta ausente, me resigno deseándole lo que no necesita, suerte.
Hasta pronto divina mujer de los Cielos.

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