No vale la pena
alimentar sueños que no conllevan a algo. Ni aventurarse por caminos que no
tienen destino. Tampoco es bueno dibujar imágenes sin forma, pronunciar
palabras sin sentido y olores que no saben a nada.
Eso es lo que tu
significas en mi vida; un sueño fuera de contexto...
Un sueño que al
despertar nadie comprende y que al pasar del tiempo se pierde como lo hace una
lagrima entre las turbulentas olas.
Eres aquel regalo de
navidad que se espera con anhelo y que antes de abrir me sacude y me saca de
equilibrio; al verlo resulta no ser lo que quería, sin embargo lo trato con
especial cariño pues años antes me construyó cientos de sonrisas, crecí con él
y con sus dosis de felicidad.
En estos precisos
momentos viene a mi mente una frase que leí en un libro de Coello: “paciencia
para esperar el momento oportuno, llegado el momento oportuno, valor para
aceptar el resultado no esperado”
Creo tener el valor;
puedo aceptar el resultado no esperado pero me hace falta sabiduría para
entender lo que pasa, me siento confundido, me siento como atrapado en trompo
que gira sin señales de detenerse.
Quizás me reprochen
seguir un sueño sin lógica y hacen mal
en juzgarme pues yo no lo busco; él es el que me persigue; el que perturba mi
tranquilidad, a menudo me tortura y aparece de la nada como un acto de magia.
Quiera desprenderme de él, sé que seria lo mejor pero no puedo, yo no lo
domino; simplemente yo soy un elemento más de ese extraño sueño que despertado
en mí la curiosidad por descifrarlo.
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