Bastante pesada es ya la carga del pasado como para agregarle un poco
más con este presente ingrato y, aunque soy lo bastante amable y fuerte, me
temo que no podré avanzar más con esta ajena y pesada loza que cargo tras mi
espalda.
Estoy exhausto a punto de desfallecer y soltar este saco lleno de espinas
recargadas en mi espalda que duelen en el respirar.
Demasiados errores, demasiadas ambigüedades, demasiadas dudas, demasiada
información.
Por más que hago un inmenso intento tratando de mentirme para consuelo
propio, no logro conseguirlo ni por un instante.
Quisiera juzgar a base de fe y no de razón, obtener el beneficio aunque
sea de la duda; mas no puedo.
Juro que juego a engarme que me engañas.
Dejando de ser objetivo sé que la mayoría tiene el derecho a
equivocarse, no obstante esta vez la subjetividad no tiene tintes de condescendencia;
en esta ocasión lamentablemente una voz me dice que tengo la razón.
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